Viña von Siebenthal: la expresión de la tierra en una botella de vino

Mauro von Siebenthal es una persona amable, de conversación pausada y locuaz. Su simpatía y sencillez cautivan y nos van adentrando en una historia fascinante de tenacidad, pasión y, por sobre todo, de la lucha persistente de un emprendedor por cumplir su sueño. Su historia comienza al sur de Suiza, en la frontera con Italia, […]

Mauro von Siebenthal es una persona amable, de conversación pausada y locuaz. Su simpatía y sencillez cautivan y nos van adentrando en una historia fascinante de tenacidad, pasión y, por sobre todo, de la lucha persistente de un emprendedor por cumplir su sueño.

Su historia comienza al sur de Suiza, en la frontera con Italia, a pocos kilómetros del lago de Como, y cercano a regiones extraordinarias para el vino como Piamonte, Véneto y la Toscana. Tal vez, por esta razón, se familiarizó desde muy temprana edad con el mundo vitivinícola, convirtiéndolo en una pasión y hoy, en una forma de vida, que cambió completamente lo que alguna vez pensó que sería su futuro.

Corría el año ´97, días propicios para iniciar un merecido descanso. Mauro viaja a Chile, después de haber probado en Europa unos vinos extraordinariamente sobresalientes de origen chileno, razón más que suficiente para conocer el país. Al visitar a un amigo suizo, se topa de frente con el valle del Aconcagua, un paisaje que lo cautivó y le voló la cabeza. De inmediato se conectó con algo que rondaba en su interior desde hacía mucho tiempo, un pensamiento recurrente: “algún día haré mi propio proyecto de vino”. Y de un momento a otro, se encontró buscando terreno en el país más austral del mundo y en medio de un valle lleno de encanto.

La búsqueda no fue muy fructífera, varios días recorriendo terrenos, parcelas y nada. Quizás el destino le estaba dando una señal, había que volver a ponerse el traje de sastre para ir a tribunales, como un abogado cualquiera. Las cartas estaban echadas, el día de su despedida en casa de un amigo pintor, se topa con un señor que tenía una casa de campo, cuyo vecino en Panquehue estaba vendiendo una parcela. Al día siguiente, a las 8.30 de la mañana, Mauro figuraba en la parcela 7, cerrando el negocio que cambiaría la historia de su vida. Desde aquel entonces han pasado 22 años.

Y así, a los 40 años, edad en que muchos sienten que la vida ya no puede dar un giro, este suizo aventurero decide dejar su país, instalarse en el campo chileno y montar su propia viña.

Las cosas no fueron fáciles en sus inicios, primero por el idioma y luego por todo lo que se venía. Cuando Mauro llegó a Panquehue no había luz, ni agua potable y la construcción era muy difícil y cara si se traía todo desde Santiago. Fue así como organizó cuadrillas de carpinteros y albañiles. Fueron dos años de construcción y de un trabajo a pulso. Después vino la plantación. Todo ese tiempo contó con un equipo extraordinario, que siguen con él hasta el día de hoy.

Así nace Viña von Siebenthal, un lugar mágico, donde trabajan 14 personas con dedicación, pasión y amor por la tierra. Una familia, más que un grupo de trabajo, todos con tareas muy concretas. La pareja de Mauro ve el área turismo; su hijo suizo, se vino a Chile y ve marketing y todo lo relacionado a mercado internacionales. Hoy, la viña es una fuente de ingreso para una treintena de familias de la localidad.

El máximo desafío y su gran apuesta fue siempre hacer un vino que fuera expresión del lugar: terroir, una conexión entre el hombre y la tierra. Con ese ímpetu y persistencia que lo caracterizan, Mauro no pensaba en categoría o líneas de vinos, sino que en sacar de la tierra una expresión para poner en una botella. Y así fue, de a poco, expandiendo los terrenos, comprando en diferentes parcelas porque no había paños que tuvieran continuidad espacial. De esta forma, se encontró con suelos diferentes y con características distintas. Y nuevamente el destino se escribió por sí solo: esos terrenos tan diversos le dieron los mejores vinos, algo que no esperaba, pero que constancia logró.

Todo iba muy bien, menos un pequeño gran detalle: los números, fueron 10 años de dígitos rojos. Y año tras año el contador, cifras acuestas, llegaba con la misma pregunta: ¿Por qué seguir? Y la respuesta no estaba en las cifras, estaba en ese sueño, ese que Mauro no iba a soltar tan fácilmente porque sabía que sí se podía y que esas tierras darían el mejor vino. Un vino que hoy deleita a los mejores paladares, con presencia en más de 400 restaurantes y tiendas del país, y que también nos representa en mercados internacionales. Un mosto que ese mismo contador maneja de forma casi manual en una planilla que contiene mil barricas y 200 mil botellas.

Actualmente, la viña cuenta con 30 hectáreas en producción, numerosos premios internacionales y nacionales, produce 6 vinos tintos y un blanco, destacándose como una de las más prestigiadas viñas de Chile. Pero lo que nada supera a esta bodega es que sigue manteniendo en su esencia dos cosas fundamentales: su apego a la tierra y a las raíces, esas que Mauro von Siebenthal echó en Chile, junto a su vino y ese sueño hecho realidad.

volver

sé nuestro socio

Más información

¿Dónde estamos?