Con una vasta tradición que cruza a varias generaciones, la familia Garcés Silva ha desarrollado un vínculo profundo con la tierra, imprimiendo un sello de calidad único en cada una de las diferentes actividades agrícolas que realiza.

Esta vocación la llevó a plantearse el desafío de ingresar a la industria vitivinícola con el objetivo de desarrollar un vino que rompiera las convenciones de la época y se proyectara en el tiempo como uno de los grandes vinos de Chile.

En 1999, los Garcés Silva plantaron las primeras uvas en su campo de Leyda, convirtiéndose en los pioneros en producir Sauvignon Blanc y Pinot Noir con vista al Oceano Pacífico. Esto los llevó a sustentar una revolución enológica, a la que agregaron la pasión, talento, filosofía empresarial y la visión de los diferentes miembros del clan. En el año 2002 nace la primera bodega del Valle de Leyda.

Reconocidos como una viña que marca tendencias enológicas en estilo, personalidad y orientación a la calidad, hemos logrando construir una dos líneas con una experiencia inolvidable para los amantes del buen vino, dos interpretaciones únicas de nuestro terroir; Amayna y Boya.

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