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Bienvenido a Wines of Chile, su más importante fuente de información sobre el vino chileno. Acá encontrará, en su propio idioma, todo lo que desee saber de Chile como Paraíso del Vino, de su Historia y sus Regiones Vitivinícolas, y de sus Variedades de Uvas.

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460 años de historia

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La uva vinífera (vitis vinífera) llegó a América con los primeros misioneros españoles. Aunque las parras fueron plantadas en diversas áreas de la región, recién cuando arribaron a Chile, a mediados del siglo 16, encontraron las tierras adecuadas para producir uvas dignas de transformarse en vinos. Los primeros viñedos chilenos fueron establecidos con la cepa española País, que es similar a la uva Mission de California.

Los viajes trasatlánticos del siglo 19, que facilitaron el comercio internacional, permitieron que chilenos adinerados viajaran a Europa. Desde allá, principalmente de Francia, trajeron nuevas costumbres, comidas, estilos arquitectónicos y parras viníferas. Se plantaron viñedos con variedades nobles francesas, tales como cabernet sauvignon, merlot, malbec, carmenère, sauvignon blanc y semillón, lo que hizo prosperar a las regiones vitivinícolas más cercanas a la capital, como Maipo, Rapel y Aconcagua.

La crisis provocada en Europa por la devastadora plaga de la phylloxera tuvo, sin embargo, algunos beneficios para Chile, que nunca ha sido afectado por este insecto. Los enólogos europeos, que habían perdido sus viñedos, emigraron al Nuevo Mundo y contribuyeron al crecimiento de la floreciente industria vitivinícola chilena.

El más reciente boom vitícola mundial de los años 90 del siglo pasado permitió que Chile llamara nuevamente la atención por sus excelentes vinos de precios muy accesibles. A medida que el interés crecía, Chile fue expandiendo sus viñedos e hizo un importante descubrimiento. En 1994 se encontró en el país la variedad bordelesa carmenère, que estaba escondida en los viñedos de merlot. Se pensaba que esta cepa se había perdido con el ataque de la phylloxera, pero como había llegado a Chile antes de su brote, aquí se mantuvo sana y salva, confundida con las parras de merlot.

Los vinos chilenos han recorrido un largo camino en sus 460 años de historia. Las bodegas han incorporado las últimas tecnologías, y la exploración de zonas, tanto nuevas como tradicionales, ha permitido que los viticultores consigan armonizar de manera óptima cada una de las variedades con su entorno más adecuado. Actualmente hay parras plantadas desde el valle del Elqui, por el norte, hasta el valle del Malleco, por el sur, y se están realizando interesantes experimentos en sectores incluso más australes. Los viñedos trepan por las laderas de Los Andes y se acercan cada vez más al mar, produciendo de esta manera una amplia diversidad de vinos únicos, de gran calidad, que hablan de sus orígenes como pocos pueden hacerlo en el mundo.

A pesar de una herencia enológica de casi 500 años, la industria vitivinícola chilena se muestra joven y lozana, y está evolucionando con audacia para satisfacer las necesidades de los exigentes mercados mundiales. Los vinos chilenos están disponibles hoy en más de 90 países de los cinco continentes, y las ventas siguen creciendo sanamente en medio de los actuales tiempos de estrechez económica.

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Chile: Un paraíso vitícola

La especial conjunción de un clima mediterráneo templado con las particulares características geográficas del país, hacen de Chile un lugar ideal para desarrollar una viticultura amigable con el medio ambiente, que permite obtener una amplia variedad de estilos de vino. La viticultura sustentable se ha convertido en una elección lógica, y las viñas orgánicas y biodinámicas están en alza. De hecho, algunos de los más grandes viñedos orgánicos del mundo están justamente en Chile. Aquí la naturaleza provee todo lo que las parras necesitan para producir la fruta más fina, y para que ellas den origen a los vinos que piden los consumidores de hoy, enfocados en la ecología y conscientes de una buena relación precio-calidad.

¿Qué hace la diferencia?

El clima mediterráneo de Chile presenta los veranos cálidos y secos y los inviernos fríos y lluviosos que tanto les gusta a las parras. La temporada de crecimiento es generosa en días brillantes y soleados y en temperaturas que decrecen fuertemente por las noches. Las uvas viníferas necesitan esta amplia oscilación térmica diaria para desarrollar sabores de fruta fresca, acidez crujiente, y, en el caso de los vinos tintos, un color profundo, taninos maduros y altos niveles de antioxidantes.

No es un mero accidente que el clima de Chile sea tan perfecto para la viticultura. Los viñedos están fuertemente influidos por el efecto refrescante del Océano Pacífico y la Corriente de Humboldt. Esta se inicia en las heladas aguas cercanas a la Antártica, y fluyen hacia el norte a lo largo de la costa occidental de Sudamérica. Curiosamente, el efecto del choque de la corriente fría de Humboldt con la línea costera del norte de Chile produce nubes y niebla, pero escasa o nulas precipitaciones (contribuyendo, de paso, a hacer del Desierto de Atacama uno de los más secos de la Tierra).

Una geografía única y barreras naturales, tales como el Desierto de Atacama en el norte, la Cordillera de los Andes en el este, los Campos de Hielo patagónicos y la Antártica en el sur, y el Océano Pacífico y la Cordillera de la Costa en el oeste, protegen a los viñedos chilenos de pestes y dan origen a un amplísimo abanico de tipos de suelos. Este vasto mosaico de terruños hace posible la elaboración de una gran diversidad de vinos finos en todos los rangos de precios.

Tratándose de vinos, Chile es más ancho que largo. Contrariamente a lo que los mapas puedan sugerir, no es la distancia con respecto al Ecuador la que juega el rol predominante en la definición de los terroirs de Chile; éstos se diferencian más bien en relación a la proximidad con el Océano Pacífico o con la Cordillera de los Andes. La mayor diversidad de suelos y climas de Chile se produce de este a oeste más que de norte a sur.

Alturas hacia el este:

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En Chile, todo pareciera estar influido por la omnipresencia de las nevadas cimas de la Cordillera de los Andes, que dominan los valles. En los últimos años, cada vez son más los viñedos que se encaraman por el piedemonte de los cerros, adonde el sol se demora en llegar cuando sale sobre las cumbres orientales, compensando su atraso con la intensidad con que brilla en las partes altas. Regularmente, suben y bajan por los cerros brisas que crean una amplia diferencia entre las temperaturas mínimas y máximas de cada día. Son las condiciones perfectas para hacer prosperar algunas uvas tintas poderosas, como las del cabernet sauvignon.

 
Equilibrio en el valle:

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El largo tramo chileno de la Carretera Panamericana avanza recto por el Valle Central, cruzando los ríos que fluyen hacia el oeste desde los Andes y rodeando los cordones transversales de la Cordillera de la Costa que penetran al interior de vez en cuando. Variedades tales como la carmenère aprecian este ambiente parejamente equilibrado, donde el tiempo es estable y la tierra, habitualmente generosa.

 
Frescor en la costa:

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¡Quienquiera que se haya zambullido en las aguas del Pacífico sabrá lo frías que son! El océano también se hace notar cuando se enfrenta a la costa y cubre la tierra con una densa capa de niebla cada mañana. Ésta se disipa por las tardes, permitiendo que las parras disfruten de los brillantes rayos del sol. Es justo lo que necesitan las variedades de climas fríos, como la sauvignon blanc, la chardonnay y la pinot noir, que tan bien se dan acá.

Donde quiera que usted dirija su mirada, podrá comprobar que la gran diversidad geográfica y el clima benéfico de Chile hacen que este país sea la elección lógica de los consumidores de vinos de hoy, que demandan productos de buena calidad, hechos además con sanas prácticas ecológicas.

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Las regiones vitivinícolas:

Denominación de origen: Coquimbo
Valle: Elqui

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¿Qué tienen en común los astrónomos y los viticultores? Los cielos claros y una luz pura. Elqui cuenta con ambos. Aquí, en el borde sureño del Desierto de Atacama, el sol ejerce su magia sobre las uvas durante el día, en tanto las estrellas las deslumbran por la noche.
Esta zona es bien conocida por sus uvas de mesa, papayas y otras frutas, y también por el pisco chileno, un destilado de uva. Sin embargo, hay viñas que están explorando nuevos terrenos para las uvas viníferas, desde la costa hasta las alturas de los Andes –alcanzando incluso los 2.000 metros sobre el nivel del mar– con resultados sorprendentes, sobre todo en relación al syrah, una variedad de clima fresco que está llamando poderosamente la atención.

Hectáreas plantadas: 508

 

Denominación de origen: Coquimbo
Valle: Limarí

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El Valle del Limarí es una región vitivinícola tanto antigua como nueva. Las primeras parras se plantaron allí a mediados del siglo 16, pero las nuevas tecnologías han permitido que enólogos cazadores de terroirs le den una mirada renovada a este singular territorio.
La camanchaca, una niebla refrescante que proviene del Océano Pacífico, se desliza cada mañana desde el oeste hacia el interior del valle, y se retira a medida que el sol se levanta sobre los Andes y baña los viñedos con su luz plena. Con una pluviometría inferior a los 10 cm anuales, el riego por goteo permite que las parras prosperen y que sus raíces se introduzcan en los suelos fuertemente minerales de la zona. Esta combinación produce vinos frescos, con una arista mineral característica.

Hectáreas plantadas: 1.667

 

Denominación de origen: Coquimbo
Valle: Choapa

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El Valle del Choapa se ubica en el punto más angosto de Chile, un lugar donde no hay diferencias entre las cordilleras de los Andes y de la Costa. Este pequeño valle consta de dos sectores: Illapel y Salamanca. En ninguno de los dos hay todavía bodegas, pero los viñedos plantados sobre los suelos pedregosos del piedemonte están produciendo cantidades limitadas de uvas syrah y cabernet sauvignon de alta calidad, con elevadas acideces y bajos pH.

Hectáreas plantadas: 136

 

Denominación de origen: Aconcagua
Valle: Aconcagua

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Con sus 6.956 metros de altura sobre el nivel del mar, el Aconcagua es el cerro más alto de América. Domina todo el territorio, y sus cumbres nevadas no sólo le otorgan belleza sino también agua al valle que se abre a sus pies. En el interior, las uvas tintas se han cultivado durante largo tiempo, pero nuevas plantaciones costeras están mostrando que este valle tiene también un gran potencial para vinos blancos.

Hectáreas plantadas: 1.098

 

Denominación de origen: Aconcagua
Valle: Casablanca

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El Valle de Casablanca es casi un recién llegado a la viticultura chilena. Las primeras parras se plantaron allí a mediados de los años 80 del siglo pasado, y rápidamente provocaron un cambio en la historia vitivinícola del país. Esta primera región costera de clima frío pronto entregó vinos crujientes y frescos, que llamaron la atención en todo el mundo y que en Chile incentivaron la búsqueda de nuevos terroirs.

Hectáreas plantadas: 4.142

 

Denominación de origen: Aconcagua
Valle: San Antonio/Leyda

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En esta nueva región vitivinícola, los viñedos parecieran burlarse del frío clima del Océano Pacífico al acercarse cada vez más hacia sus costas. Las parras se encaraman por los ondulados lomajes de la zona hasta llegar a sólo cuatro kilómetros del mar, poniendo a prueba el temple de voluntariosos viticultores y de enólogos pioneros. Los esfuerzos son retribuidos con blancos finos, de acidez crujiente y gran frescor mineral, y con tintos especiados, que llaman cada vez más la atención.

Hectáreas plantadas: 327

 

Denominación de origen: Valle Central
Valle: Maipo

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Los viñedos del Maipo –un valle de la cuenca de Santiago famoso por sus vinos tintos bien equilibrados– se extienden por el este hacia la Cordillera de los Andes, y por el oeste hacia la costa, formando tres sectores bien diferenciados. El Alto Maipo llega hasta el piedemonte cordillerano, y en él se producen algunos de los cabernet más emblemáticos de Chile. El Maipo Medio es una de las zonas productivas más antiguas y diversificadas del país, en tanto el Maipo Costa –relativamente un recién llegado a la escena vitivinícola– se beneficia con la fresca influencia marítima que se desliza por entremedio de la Cordillera de la Costa.

Hectáreas plantadas: 10.800

 

Denominación de origen: Valle Central/Rapel
Valle: Cachapoal

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Justo al sur de Santiago, el Valle de Rapel es el corazón agrícola de Chile. Se divide en dos grandes zonas vitivinícolas: Cachapoal y Colchagua. Cachapoal, la que está más al norte, es conocida principalmente por sus variedades tintas. El Alto Cachapoal se extiende hacia el este, hasta el piedemonte de Los Andes, y produce cabernets y mezclas tintas elegantes y bien equilibradas. Más hacia el oeste, cerca de la Cordillera de la Costa, se encuentra el sector de Peumo, que recibe la suficiente influencia fresca del mar para generar allí un clima cálido, pero no caluroso, ideal para producir sus renombrados carmenères, muy frutales y de gran cuerpo.

Hectáreas plantadas: 10.889

 

Denominación de origen: Valle Central/Rapel
Valle: Colchagua

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Colchagua, la parte más sureña del Valle de Rapel, es una de las regiones vitivinícolas más conocidas de Chile. Ha recibido generosos aplausos por sus corpulentos cabernet, carmenère, syrah y malbec, que regularmente sobresalen en los rankings mundiales de vinos destacados. La mayoría de las bodegas se agrupa en el centro del valle, aunque ya hay nuevas plantaciones que empiezan a encaramarse por las laderas de los cerros y a explorar la frontera oeste de la zona, cercana al mar.

Hectáreas plantadas: 23.368

 

Denominación de origen: Valle Central
Valle: Curicó

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La diversidad reina en el Valle de Curicó, donde se han cultivado más de 30 variedades de uvas viníferas desde mediados del siglo 19. Siendo la tercera región vitivinícola más grande de Chile, la viticultura es su primera actividad. La historia moderna de la enología en Curicó se inició cuando el viñatero español Miguel Torres realizó allí sus primeras experiencias en el Nuevo Mundo a fines de los años 70 del siglo pasado. Con ello abrió las puertas a una ola de inversiones extranjeras en este verdadero paraíso vitivinícola que es Chile dentro del Nuevo Mundo.

Hectáreas plantadas: 19.091

 

Denominación de origen: Valle Central
Valle: Maule

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Este tradicional valle vitivinícola –el más grande y uno de los más antiguos de Chile– fue mirado en menos durante largo tiempo. Sin embargo, últimamente ha captado una renovada y bien merecida atención sobre sí. Viñedos de viejísimas parras, cultivados en secano, que sobrepasan la memoria de quienes los trabajan actualmente, están entregando ahora vinos apasionantes. Provienen de variedades como carignan, cabernet sauvignon, malbec y otras aún no identificadas que crecen mezcladas en el campo de manera naturalmente equilibrada. Las más recientes plantaciones en este valle incluyen variedades como merlot, cabernet franc y carmenère, que entregan vivas acideces y fruta jugosa.

Hectáreas plantadas: 31.483

 

Denominación de origen: Región del Sur
Valle: Itata

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La Región del Sur se divide en tres subvalles. El sector más nortino, Itata, no es un recién llegado a la industria del vino. Algunos de los viñedos más antiguos de Chile fueron plantados durante la Colonia en esta zona, cerca de la ciudad puerto de Concepción. La región exhibe hoy una mezcla de lo antiguo y lo nuevo: viñedos en espaldera surgen junto a viejas parras conducidas en cabeza, ofreciendo grandes oportunidades para explorar y crecer.

Hectáreas plantadas: 10.504

 

Denominación de origen: Región del Sur
Valle: Bío Bío

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Los días calurosos y las frías noches de este valle permiten una temporada larga de maduración, pero su alta pluviometría, sus fuertes vientos y sus condiciones más extremas hacen del Bío Bío una zona de mayores desafíos que cualquiera de las regiones vitivinícolas chilenas ubicadas más al norte. La viticultura allí requiere de más paciencia, destrezas y nervios que en cualquier otro valle. Pero algunos pocos osados se han atrevido a invertir, y están plantando variedades de clima frío, tales como sauvignon blanc, chardonnay y pinot noir. Los primeros resultados ya están mostrando que sus esfuerzos tienen recompensas a través de vinos excitantes, de fresca y natural acidez.

Hectáreas plantadas: 3.524

 

Denominación de origen: Región del Sur
Valle: Malleco

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Por el momento, Malleco es la apelación más austral de Chile, aunque ya se han plantado algunos viñedos experimentales aún más al sur, en Osorno. La zona ha probado ser excepcional para el chardonnay, y los ensayos con pinot noir parecen prometedores. Sin embargo, una alta pluviometría y temporadas de crecimiento más breves convierten a este valle en un lugar más riesgoso para la mayoría de las otras variedades.

Hectáreas plantadas: 17

 

Denominación de origen: Región del Sur
Valle: Osorno

Aún en estado de experimentación, el Valle de Osorno, ubicado a unos 900 kilómetros al sur de Santiago, tiene una superficie muy pequeña plantada con uvas viníferas. Todavía no ha entregado al mercado vinos de valor comercial, y su futuro en relación a la viticultura es incierto debido a las altas precipitaciones e intensos fríos que se dan allí.

Hectáreas plantadas: 5

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Variedades de uvas

Desde Elqui hasta Osorno, en Chile hay actualmente 117.559 hectáreas plantadas con uvas viníferas, las que se reparten en alrededor de 50 variedades. De ellas, un 75% corresponde a uvas tintas, y un 25% a blancas. Las más importantes son:

Variedades tintas (88.703 hectáreas)
Cabernet sauvignon (40.766 hectáreas)
Merlot (13.283 hectáreas)
Carmenère (7.284 hectáreas)
Syrah (3.513 hectáreas)
Pinot Noir (1.413 hectáreas)

Variedades blancas (28.856 hectáreas)
Sauvignon blanc (8.862 hectáreas)
Chardonnay (8.733 hectáreas)
Viognier (309 hectáreas)
Riesling (305 hectáreas)

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Acerca de Wines of Chile

woc
Wines of Chile es una organización comprometida con la promoción de la calidad y la imagen de los vinos chilenos en todo el mundo. Tiene oficinas en Santiago, Londres y Nueva York, y representantes en Canadá, Irlanda y Dinamarca. Trabaja, asimismo, de manera muy cercana con ProChile con el fin de desarrollar y ofrecer programas promocionales y educativos en Asia, América Latina y Europa. Las 72 bodegas que pertenecen a Wines of Chile también forman parte de Vinos de Chile, y representan el 85% de las exportaciones de vino chileno embotellado.

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