Frescor en la costa:

¡Quienquiera que se haya zambullido en las aguas del Pacífico sabrá lo frías que son! El océano también se hace notar cuando se enfrenta a la costa y cubre la tierra con una densa capa de niebla cada mañana. Ésta se disipa por las tardes, permitiendo que las parras disfruten de los brillantes rayos del sol. Es justo lo que necesitan las variedades de climas fríos, como la sauvignon blanc, la chardonnay y la pinot noir, que tan bien se dan acá.

Donde quiera que usted dirija su mirada, podrá comprobar que la gran diversidad geográfica y el clima benéfico de Chile hacen que este país sea la elección lógica de los consumidores de vinos de hoy, que demandan productos de buena calidad, hechos además con sanas prácticas ecológicas.

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