Alturas hacia el este:

En Chile, todo pareciera estar influido por la omnipresencia de las nevadas cimas de la Cordillera de los Andes, que dominan los valles. En los últimos años, cada vez son más los viñedos que se encaraman por el piedemonte de los cerros, adonde el sol se demora en llegar cuando sale sobre las cumbres orientales, compensando su atraso con la intensidad con que brilla en las partes altas. Regularmente, suben y bajan por los cerros brisas que crean una amplia diferencia entre las temperaturas mínimas y máximas de cada día. Son las condiciones perfectas para hacer prosperar algunas uvas tintas poderosas, como las del cabernet sauvignon.