Orgullo nacional: El vino y nuestras tradiciones

Septiembre es un mes de celebraciones, y todo Chile disfruta de Norte a Sur, de las bondades de nuestra gastronomía, nuestros bailes y por supuesto de nuestros vinos.

Quisimos hacer un poco de historia y remontarnos a siglos pasados, para conocer un poco más sobre nuestro orgullo nacional y también sobre el origen de nuestro vino, el mismo que hoy es alabado y consumido en gran parte del mundo.

La actividad vitivinícola pasó de producirse artesanalmente a ser una importante industria a fines del siglo XIX. Ha sido fuente de inspiración para escritores, cantantes y otros artistas nacionales, siendo parte de la cultura chilena y de su patrimonio.

El vino llegó al territorio nacional de la mano de los conquistadores españoles. Varios personajes detentan el nombre de iniciadores de la vitivinicultura en Chile ya que muchos de ellos fueron dueños de viñedos. Entre ellos, el gobernador Francisco de Aguirre, Juan de Jufré, Diego García, Rodrigo de Araya, Bartolomé Flores e Inés de Suárez. Hacia 1594 ya se producían un equivalente a 1,6 millones de litros de vino y aún cuando la producción vitivinícola fue destinada preferentemente al consumo interno, parte de ella se exportó a los países vecinos. 

Hacia 1880, concluyó el proceso de formación y transición de la industria vitivinícola chilena; y se inició el florecimiento de esta actividad económica. El vino chileno adquirió otra presencia y la producción aumentó considerablemente, al mismo tiempo que los sistemas de transporte y comercialización se hicieron más eficientes.

Esta revolución tecnológica, y todos los esfuerzos posteriores, pavimentaron el camino para que actualmente la producción chilena de vinos sea reconocida internacionalmente por su inconfundible sello y calidad.

ORIGEN DE NUESTTRAS TRADICIONES

Pero más allá del vino, también están nuestras tradiciones de Fiestas Patrias, fecha en la que se conmemora la declaración de nuestra Independencia, con Fondas, cueca, rodeos, mucha chicha y empanadas. Conoce el origen de nuestras tradiciones: 

FONDAS: Nuestras fondas datan desde la época de la Independencia, como locales provisorios para la celebración de fechas importantes. Las fondas se construyen con palos de madera y en el techo se colocan distintas clases de hojas dependiendo la zona, como ramas de eucalipto, palmera o simples ramas de árbol. En el siglo XIX, las fondas eran los clásicos sitios populares donde asistía el pueblo a entretenerse bailando y comiendo.

CHICHA: Se dice que su creación viene previo a la llegada de los españoles a América, de hecho el pueblo indígena mapuche consume un tipo de chicha realizado a base de maíz o trigo. En la zona centro es más común encontrar chicha preparada a base de la fermentación artesanal de la uva. A esta clásica preparación, muchas veces se le agrega harina tostada, cambiando su nombre a Chupilca.

EMPANADA: Como su etimología explica, la empanada es una fina masa que “encierra algo”. Esta masa, generalmente hecha a base de harina de trigo, puede estar rellena de distintas preparaciones , pero la primera empanada que se conoce como chilena es una mezcla de carne picada o molida con cebolla, ají, aceituna y medio huevo duro al centro.

CUECA: Carlos Vega, referente en el estudio de la cueca, postuó que ésta provenía de la zamacueca, baile peruano derivado de la zamba, de influencia africana y criolla, y que había llegado a Chile en el siglo XIX, precisamente hacia el año 1824, adquiriendo características propias. Luego este mismo baile habría vuelto al Perú desde aproximadamente 1860, donde fue bautizada como cueca chilena o, simplemente, chilena, término que se abolió luego de la Guerra del Pacífico para ser llamada "marinera".

 

Fuente http://www.memoriachilena.cl/

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